¡Aleluya! ¡Don Alfredo ha despertado!

Noviembre 5, 2009 quepenadesevilla Los comentarios están cerrados

Hasta aquí me han llegado estas voces tanto tiempo esperadas. Se trata por lo visto de que este señor ha ejercido de pronto… ¡de Alcalde! Y ha desautorizado una de tantas tropelías que su mano izquierda (valga la redundancia) le estaba colando para, a lo tonto, a lo tonto, dejarlo cada vez más en cueros a los ojos de los sevillanos, que no comprendían cómo unos míseros votos daban para tanta osadía a un más que desacreditado personaje, que ahora quería desalojar de los bajos del Marqués de Contadero a los chavales de la banda del Sol, que ensayan allí, y el Alcalde le ha dicho que nanay.

Ya era hora, señor Alcalde. Que no sea este un caso aislado. Ejerza como para lo que está cobrando, y plántele cara al susodicho; verá cómo se le bajan los humos y tanta palabrería barata. Tampoco crea que este arrebato le va a eximir a usted de tantas, tantísimas cosas como quedan por aclarar y terminar. Esperemos que no sea un golpe de efecto con el que asegurarse su permanencia en la Casa de tócame Roque. Para empezar, y dados los horrores que desde aquí veo, ¿por qué no le regala a su socio los banquitos de la Plaza Nueva y de la Puerta de Jerez para que se los done a sus amigos allende los mares? Y si se los lleva en persona, y se queda con sus amigos, no sabe el alegrón que se va a llevar Sevilla, y así miraría yo para abajo con algo de esperanza.

EL GIRALDILLO

Otra vez los Jardines del Prado. A toro pasao…

Julio 1, 2009 quepenadesevilla Los comentarios están cerrados

No saben ustedes todo lo que se oye y se ve desde aquí arriba, aparte de los grupitos que escogen mis dominios para desahogarse y ponen a más de uno como para que se duche a continuación (será que ya no se atreven a hablar ahí abajo ni siquiera por lo bajini).

Ahora por lo visto se ha vuelto a remover la cuestión de los Jardines del Prado de San Sebastián, precisamente cuando desde aquí veo la altura que llevan ya las obras.

No me explico cómo funcionan las cosas en esta Sevilla o, mejor dicho, cómo funcionan estos señores que se creen los amos de mi ciudad. Si dicen que hay un montón de denuncias, que hay unos miles de firmas en contra de esta barbaridad, y que la Justicia dice primero que las obras se suspendan cautelarmente (no, si yo acabo sabiendo de leyes más que ellos, sobre todo de las de sentido común, que es el menos común de todos los sentidos) y al día siguiente las vuelve a permitir, para que después llegue la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que las prohíbe, ¿cómo tienen estos señores la osadía de seguir adelante con el proyecto por encima de todo? ¿Sólo para que una señora, que en su casa la conocerán, se ponga una medallita que le darán, seguro, por haber destrozado unos jardines preciosos para construir una biblioteca y “otros usos”? No lo creo. Que dejen libre al gato…

He oído muchas veces que el desacato a la autoridad está penado. Entonces, ¿cómo es que estos señores están en la calle tan panchos? Todo esto tiene una definición tan fuerte…

Su prepotencia los lleva a saltarse a la torera a la Justicia y a todo el que quiera hacer valer unas normas no sólo legales sino de conciencia, y cometen así un destrozo, para disgusto de los sevillanos, en el que se trasluce el desahogo de su veneno, su envidia y su deseo de hacer desaparecer lo que otros hicieron con dignidad y por lo menos con estética.

Torres más altas han caído…

EL GIRALDILLO

Pobre Sevilla. El metrito y otras cosas.

Abril 24, 2009 quepenadesevilla Los comentarios están cerrados

Bueno, por fin tenemos un sucedáneo de metro, y digo sucedáneo porque, según tengo entendido, un metro es una serie de vagones que transcurren por varias líneas que confluyen en estaciones donde se pueden realizar transbordos para ir de un sitio a otro de forma más rápida que en la superficie. Pero éste no, éste es un trenecito que va sólo y exclusivamente a la zona del Aljarafe, unas veces por la superficie y otras bajo tierra o bajo el río (no sería yo quien pasara debajo del agua). Tiene varias estaciones de las cuales hay cinco sin terminar, por lo tanto sin servicio, lo que no creo que facilite mucho el movimiento de los usuarios, y dicen que es caro y que ya ha dado varios sustos, pero como la gente es tan novelera, pues veo desde aquí unas colas… Mucho ruido para tan pocas nueces, porque con los cambios de dirección en el tráfico y el sentido único de algunas avenidas, siguen los mismos atascos, sobre todo a las horas punta.

Pero como las desgracias nunca vienen solas, resulta que  ahora, aprovechando la llegada de la crisis, que por lo visto y según he oído no ha hecho más que empezar -hacía mucho tiempo que no veía desde aquí tanta gente en las colas del paro-, haciendo gala de su política social, en lugar de ayudar a los más necesitados, el Ayuntamiento va y les retira, a los pensionistas que tienen una paguita para ir tirando, el bonobús gratuito, dejándoselo sólo a los que tienen una pensión mínima, precisamente los que no pueden utilizarlo en la mayoría de los casos por su incapacidad. La gente se pregunta si en el Ayuntamiento también van a restringir los coches oficiales para los casos que no son oficiales. Esperémoslo.

 

EL GIRALDILLO.

Otro patinazo. ¿De quién? De todos.

Abril 22, 2009 quepenadesevilla Los comentarios están cerrados

Según dicen, hay un refrán antiguo que sentencia más o menos que la incultura es la madre de todos los desaguisados…

Lo menos que pueda hacer una persona que ostenta cierto cargo (aunque la avalen unos miserables votos de los que se aprovecha para desahogar su incurable afán de represalia, y para no dejar a los que le pagan en ridículo) es leer la historia de Sevilla. Bueno, pues no se pueden imaginar la guasita que ha tenido hoy aquí arriba un grupito a cuenta del cambio del nombre de una calle, a la que le han retirado el nombre de un general que por lo visto murió mucho antes de la dictadura y al que han confundido con un pariente suyo, y que ahora resulta que es de su bando, del bando del Alcalde.

¡Toma del frasco! Y se enteran del piciazo por los periódicos… Para más inri, y para que todo quede en familia, dicha calle la han dedicado a una camarada que, nacida en Sevilla, no se le ocurre hacer otra declaración que la de “en algún sitio tenía que nacer. Mire usted, señora como se llame, usted puede nacer en el sitio que se encarte, cosa natural pues el oficio de su familia supongo que la obligaba a deambular por todo el territorio nacional y le tocó en Sevilla precisamente. ¿Pues sabe usted lo que le digo? Que qué desgracia para Sevilla, con la diferencia de que a los sevillanos nos resbalan los nombrecitos de las callecitas. Otros vendrán que la retirarán, pero usted ya tiene bastante desgracia con convertirse en una apátrida nacional.

Y mientras tanto, el señor Alcalde silbando y mirando para otro lado…

EL GIRALDILLO

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Otra alcaldada, y esta es cosa seria

Abril 17, 2009 quepenadesevilla Los comentarios están cerrados

Por lo visto, al Sr. Alcalde y a sus acólitos les importan un bledo los ciudadanos: ellos son ellos y los demás que se las arreglen como puedan. ¿Que les llueven las denuncias o los comentarios, algunos bastante fuertes? A ellos les resbala todo. Vengo a referirme (y nadie me lo ha dicho, pues basta con  echar una mirada hacia abajo y se comprueba enseguida) a que resulta que después de la Semana Santa, allí donde había recorridos obligados para todas las Hermandades que han hecho estación de penitencia, por ejemplo, La Campana, Sierpes, Plaza de San Francisco, etc., estas calles quedan, tras el paso de los nazarenos con los cirios encendidos, impregnadas de cera, cera que otros años han retirado de inmediato al terminar las procesiones, pero este año, para hacer gala de ahorro, el Sr. Alcalde manifiesta sin ningún rubor que por falta de operarios la cera no se puede retirar del todo hasta que no pase la Feria. ¿Cómo se quedan? Pues me imagino que más de uno con el tobillo escayolado, ya que no se pueden imaginar la de resbalones que se ven desde aquí. Supongo que habrá denuncias y lo que quieren ahora ahorrar a costa de más de un disgusto, lo van a tener que pagar en indemnizaciones. Sin comentarios, aunque el asunto no es para tomarlo a broma. Es jugar con la integridad física de las personas…

EL GIRALDILLO

Pobre Sevilla. Nostalgia de otros tiempos…

Abril 15, 2009 quepenadesevilla Los comentarios están cerrados

¡Cómo los echo de menos! Ahora miro para abajo y lo que descubro es patético. Antes veía las calles con mucha gente que entraba y salía de las tiendas con sus paquetes y sus caras de satisfacción cuando al final de su jornada de trabajo cogían el tranvía sin problemas para llegar pronto a sus casas, digo el tranvía de antes y no ese enorme cacharro de ahora que no sirve para solucionar nada, y que estorba el paso de los peatones porque además anda despacito, despacito; bueno, a lo que iba: ahora esas calles se ven vacías porque los comercios han ido cerrando, y si queda alguno es un acto heroico.

 

Dicen que es porque hay crisis, ¿crisis de qué? Será de cerebros, porque esto viene de antes, por algo será. Me da pena cuando pienso qué habrá sido de esas criaturas que han vivido siempre de un negocio modestito pero rentable cuyos clientes eran como de la familia… Sevilla siempre vivió de esos comercios, que eran muchos, y de sus industrias; de los primeros no recuerdo sus nombres, pero de las fábricas sí, no de todas, pero eran muy visibles y yo me sabía sus nombres de memoria: I.S.A., Hispano Aviación, la fábrica de Contadores, dos de Hilaturas, Cervezas la Estrella del Sur, Tabacalera (¡qué gloria ver a las cigarreras!), Seat, Gillette, la fábrica de Artillería, la Pirotecnia militar, Croen, Hytasa, Catunambú, Saimaza, Chocolates Virgen de los Reyes, Vidrios la Trinidad, Agromán (donde todo el que lo necesitaba tenía trabajo) y tantas otras que ¿por qué han desaparecido? Por falta de apoyo, por el ahogo de los impuestos, por falta de protección y por muchos etcéteras.

 

Aquí arriba llegan paisanos que, cuando divisan algunos de los sitios donde trabajaron y se encuentran con una tierra baldía o un armatoste de cemento horrible, se les caen cada lagrimones… ¡Esto no es Sevilla! La han destrozado los desaprensivos que o no son sevillanos o no merecen serlo, porque no piensan más que en vivir como nunca soñaron y en llenarse los bolsillos. ¿Pero para qué, si nadie es eterno?

Y quieren que la gente viva del turismo, pero ¿de qué turismo? ¡Si ni siquiera saben cómo es y lo que es Sevilla o lo que van dejando de ella! Ahora, eso sí, para inventar mamarrachos y palabros son únicos. ¿Pues no quieren hacerme la competencia construyendo unas torres más altas que yo, que siempre he sido el punto de referencia de mi ciudad? Unas torres con un nombre mu raro, Pelli o algo similar. ¡Qué barbaridad! El otro día subieron unos turistas y dejaron un periódico (los turistas también ensucian) y, si son las que pude ver en el papel, de torres nada: son dos morcillas de las que traía antes la gente de bocadillo para aliviar el hambre que les daba subir hasta aquí, así que si tienen que subir más alto se van a tener que llevar el almuerzo. ¡Vaya parida la de estos incultos, a ver cuándo se enteran de que estamos en Sevilla y gastan el dinero de los sufridos sevillanos en algo que se les pueda agradecer alguna vez!

 

EL GIRALDILLO

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Pobre Sevilla. ¿Qué pasa ahí abajo?

He desperdiciado o más bien aprovechado estos días de primavera anticipada para, haciendo un esfuerzo, mirar para abajo con optimismo y pensar que todo tiene arreglo y no hay mal que cien años dure… Pero al volver el mal tiempo, con la falta de este bendito sol que es para los sevillanos agua de vida (quizá por eso somos tan beligerantes) he vuelto a la realidad. Mi pesimismo lo ha motivado algo terrorífico que vi el otro día al anochecer, que al principio creí que se trataba de un gran incendio. Pero nada de eso: era un amasijo de luces de automóviles que estaban tan juntos que me deslumbraban. Estaban parados, o por lo menos desde aquí arriba se percibía poco movimiento, y había de todo: autobuses, coches, motos, formando un alboroto tal que, si llegaba hasta mí, no puedo imaginarme cómo los sufridos ciudadanos no se quedaron sordos. Era todo tan absurdo…

 

Luego me he enterado de que a los del Ayuntamiento, haciendo una vez más gala de su prepotencia (y es que por lo visto cada día se levantan pensando en cómo hacerla más patente) no se les ha ocurrido otra cosa que cerrar calles al tráfico y convertir los dos carriles de ciertas avenidas en un solo carril, además de otras lindezas como por ejemplo quitar autobuses de la circulación, o sea, ponerlos fuera de servicio, a las horas punta en que la mayoría de los sevillanos salen de trabajar, que como tampoco pueden aparcar sus coches porque no hay aparcamientos y además los multan, se ven forzados a depender de Tussam. Los que viven lejos del centro y no tienen otro medio para llegar a sus casas, puede uno imaginar lo que pensarán. Yo sé lo que pienso yo: que sólo el resentimiento no sé a qué o a quién, o la inoperancia, pueden generar tanto desastre.

 

¿Saben lo que les digo? Que ya se irán. Aquí sólo es eterno el gazpacho, a pesar de que, según he oído, han salido una cantidad de cocineritos que hasta el gazpacho pretenden desprestigiar. Dios, cuántas barbaridades.

 

EL GIRALDILLO

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Las estatuas también tienen alma.

Sigo observando a Sevilla desde mi atalaya y últimamente no ha habido muchos cambios, ni siquiera en sus personajes, que esos no se van ni con agua caliente. Esta es “la Sevilla de las personas”, como con tanta prosopopeya anuncia el Alcalde, pero ¿de qué personas? Será la de algunos a los que no les gustaba la ciudad y mira por dónde llevan años en ella y no hay quien los mueva, y aquí siguen, rehabilitando, es decir, destrozando, lo que antes fueran verdaderos monumentos. Lo malo es que al paso de tortuga con que hacen los desbarajustes (no será por falta de dinero, que para eso sí lo hay) a algunos les va a pillar la jubilación antes de disfrutarlos. ¿O es que aquí no se jubilan como todo quisque?

 

De otros proyectos más desafortunados podríamos hablar sin parar, pero quedan en eso, en proyectos al cajón, no se vayan a enfadar en otros sitios, donde estamos deseando colarnos… De todas formas mejor están guardados, porque los que han consumado no merecen atención, aunque sí, para que los que los vean sepan que a los sevillanos nos dan nauseas cada vez que pasamos por ejemplo por la Plaza Nueva, la Plaza del Pan, la de la Pescadería, la Puerta de Jerez, la calle San Fernando, los Jardines del Prado… Todos un horror, no se puede ser más zafio ni más irresponsable con la historia (muy bella) de una ciudad que además les da de comer. A Sevilla la están desposeyendo de todo su atractivo y de toda su idiosincrasia unos señores que además no ganaron las elecciones, pero que chanchullearon y la vendieron por unos miserables votos, y esos votos creen que les dan derecho a hacer todas las barbaridades que se les ocurra, por el trueque, yo te doy si tú me das… ¡Qué pena! Claro que esto le viene muy bien a quien tiene la obligación de trabajar y no sólo de prestarse a inaugurar payasadas tres o cuatro veces, cambiando alguna cosita para disimular el despilfarro, por ejemplo un reloj (¿de dónde lo habrán sacado?) en la Alameda de Hércules, a la que han convertido en un sitio feo, frío, inhóspito, chabacano, vamos, a su imagen y semejanza: no se le puede pedir peras al olmo.

 

Y van y creen que los ciudadanos son tontos, y todo esto para celebrar de vez en cuando alguna fanfarria, botellón incluido con amiguetes que vociferan y dan saltos como Chita, no dejando descansar a los vecinos. ¡Cómo va a desaparecer la botellona, si ellos son sus inductores! Y al día siguiente, Lipasam a recoger todas las guarradas que han dejado, en detrimento de las demás calles, que para eso no hay presupuesto.

Antes de perder mi inapreciable privilegio seguiré contándoles más gracias, pero la verdad es que no sé cómo los sevillanos de a pie pueden aguantar tanto, porque yo ya estoy exhausto.

 

EL GIRALDILLO

Pobre Sevilla. ¿Serán las vacas locas?

Estoy tan cabreado que no me apetece ni quejarme. ¡Con todo lo que podría decir! Es más, puede que diga algo que no le guste a algún personajillo y me hagan bajar otra vez con cualquier pretexto, y no es que me den miedo (¡pobres!), es que prefiero pasar frío aquí a tener que enfrentarme abajo con tanta calamidad, y además desde lo alto de la Giralda se ve todo con sólo una vuelta del viento.

 

Enterarme me entero de muchas cosas –demasiadas- pero ya no suben tantos como antes y los que lo hacen los pobres son mayores y cuando llegan arriba no pueden con su alma, y encima como son forasteros todo les parece precioso. ¡Ay, si hubieran conocido a mi Sevilla, la de verdad, no la de los remiendos, agujeros y placitas monísimas en que la han convertido tanto ignorante!

 

De todas formas, de vez en cuando llega algún grupito de enteraos que sueltan… Por lo visto la cosa está “mu achuchá” de dinero; de quién será la culpa no lo sé porque bajan mucho la voz, y de los que mandan yo me pregunto: ¿estarán sordos o son tontos? Qué va, como el dinero no es suyo lo derrochan en mamarrachadas, cuando se acabe ya ellos tendrán las espaldas bien guardadas. Esto explica el gasto que habrán hecho poniendo unos cartones en toda la avenida grandes, negros y feos como la conciencia de un prestamista para anunciar no sé qué, y ahora caigo en que les ha dado por el cante flamenco y pienso que seguro que alguno tiene un pariente que hace gorgoritos…

 

Acabo de enterarme de que a un fulano extranjero le han dado una millonada por venir a decir que la cosa del tiempo también está “achuchá”. Oiga, ¿y por qué no me lo preguntan a mí, que de eso sé un rato y llevo mucho más tiempo comprobándolo del que ellos van a vivir para aseverar sus supercherías? No quisiera creer que la gente es tan tonta o que tiene la cara tan dura, será que han comido carne de las vacas locas, porque lo que es comer vaya si comen…

 

EL GIRALDILLO

 

 

La Giralda: la atalaya del Giraldillo.

La Giralda: la atalaya del Giraldillo.

 

 

 

 

Pobre Sevilla. ¿Para qué tantos museos? ¡Qué trabajera!

Otra vez estoy aquí como vigilante de mi Sevilla, a la que tanto debemos y precisamente por eso a algunos les resulta tan molesta. Con las calores y con lo que veo y oigo desde aquí arriba, tengo un emberrechinamiento…

 

Otro desprecio a la ciudad: desde hace diez años, don Vicente Carranza, manchego y amante de Sevilla –bendito sea-, viene luchando por donar a la ciudad una colección de cerámica trianera, la más importante de España en su género y muy valorada por los que la conocen, que nuestros mandamases seguro que ni la han mirado, ¿para qué? ¡Hay que ver la manía que tienen los sevillanos por hacerles trabajar!

Este señor, haciendo gala de una paciencia digna de todo encomio, sigue luchando para que sea Sevilla la depositaria de tal tesoro, pese a que hay otras ciudades , unas con personas con cultura que saben apreciar la colección y otras que, como aves de rapiña, están a las que caen y harían lo que fuese con tal de arrebatársela a nuestra capital.

He oído que hace algún tiempo se habilitaron cinco salas en los Reales Alcázares para acogerla, pero… con el Alcaide hemos tropezado (ojú, me suena a película del Oeste), un tal Rodríguez Galindo que se niega rotundamente porque dice que “no es una exposición itinerante”. Yo me pregunto: ¿y qué? Tampoco lo es la Catedral… No sé si el tal carguito le da poderes para oponerse con tal contundencia: somos los sevillanos los que debemos tener la última palabra, ya que quienes están obligados no lo hacen, y recurrir a quien sea para que ese tesoro se quede donde su dueño desea, al que además tenemos que estarle más que agradecidos.

Oigo opiniones de catedráticos del arte y de personas autorizadas a favor de dicha colección, pero creo que tampoco lo hacen de forma contundente… Será porque ya están hartos de que no se les escuche. Aquí lo único que prima es la zafiedad de las plazoletitas y banquitos que gustan mucho a los cuatro catetos que comen del presupuesto y que a barriga llena les ríen las gracias a sus patrones.

Hasta que les dé el cólico y les vuelvan la espalda, se vayan a sus pueblos (¿cuándo será eso?) y se queden más en cueros que yo aquí arriba en el mes de enero.

¡Basta ya de prepotencia! Si a ellos no les importa que les

tachen de incultos, a Sevilla sí porque nunca lo fue, y además el ser agradecidos es de bien nacidos y eso no nos lo pueden quitar.

Señor Carranza, no se dé por vencido, los sevillanos se lo agradeceremos siempre.

 

EL GIRALDILLO